El sueño de una madre
Nunca fue solo una tienda
Esta tienda nació de algo muy personal.
En 1988 nuestra madre abrió una pequeña boutique. Un lugar donde cada mujer que entraba por la puerta salía sintiéndose linda y como en casa.
Nunca fue solo una tienda.
Era una sensación.
Crecimos entre percheros
Crecimos en esa boutique.
Entre telas, pruebas y las conversaciones tranquilas que nuestra madre tenía con cada mujer a la que vestía, aprendimos lo que de verdad significa el estilo que no pasa de moda.
La veíamos elegir cada prenda con calma, haciéndose siempre la misma pregunta:
¿Esto la va a hacer sentirse linda?
En 2005, cuando llegó el momento de tomar el relevo, teníamos muy claro qué queríamos conservar.
La cercanía. El trato de tú a tú. Esa sensación de encontrar algo que sabes que te va a acompañar durante años.
Somos sus dos hijas, y desde entonces hemos mantenido viva su tienda.
Por qué cerramos
Nos gustaría contarte otra cosa, pero preferimos ser sinceras y darte el motivo exacto.
En los últimos dos años, traer ropa a Latinoamérica se ha vuelto insostenible para un negocio del tamaño del nuestro:
- Colombia mantiene un arancel del 40% sobre la ropa importada, el máximo que permite la Organización Mundial del Comercio.
- México sube el suyo del 25% al 35% a partir de enero de 2026 para la ropa que viene de países sin tratado comercial.
- Chile eliminó en octubre de 2025 la exención que dejaba entrar los paquetes de menos de 41 dólares sin impuestos: ahora todo paga IVA.
Y no es solo en esos tres. Toda la región ha ido en la misma dirección.
Una cadena grande absorbe eso y sigue. Nosotras no. Cada colección que traemos nos cuesta más de lo que deja, y la única forma de aguantar sería subirte los precios. Eso sí que no lo vamos a hacer.
Así que cerramos nuestras puertas.
No es por falta de ganas ni por falta de clientas. Es que los números ya no dan.
Liquidamos todo: hasta 70% de descuento
Toda nuestra colección está hasta 70% de descuento.
No porque estas prendas valgan menos.
Sino porque preferimos que salgan por la puerta puestas en alguien, y no guardadas en una caja. Que cada una termine en el clóset de una mujer que se sienta linda con ella, como quería nuestra madre.
Una vez agotadas, no las volvemos a reponer.
Gracias
Han sido casi cuatro décadas desde que nuestra madre abrió aquella puerta.
Gracias por cada pedido, cada visita y cada mensaje de todos estos años. Ahora te necesitamos más que nunca. 🤍
💗 Gracias de corazón por ser parte de nuestra historia.
Con cariño,
Valentina y Camila